Un sábado de otoño en Finca La Concordia: una forma distinta de descubrir Zacatlán

Un sábado de otoño en Finca La Concordia: una forma distinta de descubrir Zacatlán

El sábado pasado tuvimos la oportunidad de conocer Finca La Concordia de una manera que, para ser sincero, no había experimentado antes. Fui en representación de Ad Astra Travel al primer Festival de Otoño de la finca y terminé pasando prácticamente todo el día entre blueberries, manzanas, comida, bosque, venados y muchas conversaciones.

El clima hizo su parte. Hacía frío, pero de ese frío de Zacatlán que todavía se puede disfrutar si llevas una buena chamarra y no tienes demasiada prisa por regresar a casa.

El evento comenzó con la presentación de Federico Núñez Perea, quien habló sobre el inicio del otoño, la historia y evolución de Finca La Concordia y el trabajo que se ha hecho alrededor de la producción local.

Pero algo que me gustó fue que la conversación no se quedó solamente en hablar de la finca. Se habló de Zacatlán y de lo que produce la región: de la manzana, del blueberry, del chayotextle y de cómo todos estos productos terminan formando parte de algo mucho más grande, que es la identidad gastronómica y productiva de la zona.

También estuvieron presentes la Reina del Berries Fest 2026 y la directora del DIF Municipal, Luisa Ibeth González Castro, en representación de la presidenta municipal Bety Sánchez.

Durante la conversación hubo un comentario que me pareció especialmente interesante. La mamá de la Reina del Berries Fest habló sobre la importancia de que los propios zacatecos aprendamos a valorar más lo que tenemos. Y es algo que, pensándolo bien, pasa mucho.

Cuando vives en un lugar turístico es fácil acostumbrarte a él. Para alguien que llega de fuera, una manzana de Zacatlán, un producto elaborado aquí, un bosque de niebla o una finca como La Concordia pueden ser toda una experiencia. Para quienes vivimos cerca, a veces simplemente forman parte del paisaje.

Y ese sábado justamente se trataba de volver a mirar algunas de esas cosas con un poco más de atención.


El chayotextle también cuenta la historia de Zacatlán

Uno de los productos que se mencionó durante el evento fue el chayotextle.

Para quienes no somos especialistas en agricultura, quizá el nombre no diga demasiado. Pero en la cocina tradicional de Zacatlán tiene bastante más importancia de la que uno podría imaginar. El chayotextle es el tubérculo que crece en la raíz del chayote y forma parte de preparaciones tradicionales de la región.

Se utiliza en platillos como el mole de olla y también puede encontrarse en tamales, adobos, salsas, caldos y pipianes. Incluso existe un festival dedicado a este producto, donde restaurantes y productores de la región presentan distintas maneras de prepararlo.

Y me pareció interesante que estuviera presente en la conversación de La Concordia porque resume bastante bien lo que estaba pasando ese día: no se trataba solamente de hablar de turismo, sino de hablar de lo que se produce aquí y de cómo esos productos terminan llegando a la mesa.

Gastronomía local y manzanas de Zacatlán

Lo mismo sucede con la manzana.

Zacatlán es conocido como “Zacatlán de las Manzanas” precisamente por la importancia que tiene este cultivo para el municipio. La manzana no solamente se vende como fruta; forma parte de una cadena mucho más amplia que incluye sidras, vinos, licores, mermeladas y otros productos que ya son parte de la gastronomía y de la oferta que los visitantes buscan cuando vienen a la región.

En La Concordia, además, la manzana se combina con otro de los productos que han hecho famosa a la finca: el blueberry.


De una planta de blueberry a toda una industria

Aquí la historia se pone todavía más interesante.

La llegada del blueberry a Zacatlán se remonta a finales de los años setenta. De acuerdo con la historia que se ha contado sobre la finca, Norman Carson llevó las primeras plantas a la región en 1977. Al encontrar que las condiciones de Zacatlán eran adecuadas para su cultivo, decidió establecerse aquí.

Los antiguos propietarios de la finca optaron por distribuir plantas entre productores de la zona en lugar de quedarse con ellas exclusivamente para su propio cultivo. De ahí viene también la historia que relaciona esa distribución con el nombre de La Concordia.

Con los años, el cultivo fue creciendo hasta convertirse en una actividad importante para Zacatlán.

Actualmente el municipio produce alrededor de 3,000 toneladas de berries al año, de las cuales aproximadamente el 70% se destina a la exportación hacia Estados Unidos y Canadá. Más de 600 hectáreas están destinadas a la producción de berry en el municipio.

Y eso cambia un poco la manera de ver una pequeña caja de blueberries.

Porque una parte de esa fruta termina viajando miles de kilómetros para llegar a un supermercado. Otra parte se queda aquí y se transforma en productos que podemos encontrar en la propia finca.

En La Concordia, por ejemplo, la fruta que no cumple con los estándares de tamaño o calidad requeridos para exportación se utiliza para elaborar mermeladas, aderezos y otros productos.

Eso también pudimos verlo durante nuestra visita: productos artesanales elaborados a partir de lo que se cosecha en la propia finca.

Y no es poca cosa. La Concordia lleva años trabajando con blueberry orgánico y ha desarrollado toda una oferta alrededor de este fruto: desde la cosecha y la degustación hasta productos procesados y experiencias para visitantes. El catálogo de turismo accesible de la Secretaría de Turismo incluso contempla recorridos por los cultivos, talleres sobre el cuidado de la planta, elaboración de mermelada y degustación de productos de blueberry y manzana cosechados dentro de la finca.


La parte que todos estábamos esperando

Después de la inauguración vino la degustación.

Y ahí fue cuando el evento dejó de sentirse como una presentación y empezó a sentirse más como una convivencia.

Probamos tortillas artesanales con quesadillas, elotes, esquites, tacos y pastel de calabaza. También hubo un taller relacionado con la calabaza y pudimos probar algunos de los productos que se elaboran en la finca.

Todo estaba muy bueno, pero creo que lo mejor fue poder sentarnos a comer y seguir conversando.

Porque entre la comida, las explicaciones y las personas que estaban ahí, uno terminaba entendiendo mejor que todos esos productos que normalmente vemos ya empacados o convertidos en algún platillo tienen detrás a productores, familias y años de trabajo.

Y sí, también hubo blueberry.

Pero no solamente como fruta para comer directamente, sino convertido en diferentes productos. Eso fue particularmente interesante porque permite entender cómo una cosecha puede terminar teniendo varias vidas: una parte se exporta fresca, otra se transforma y otra puede convertirse incluso en una experiencia turística. Gastronomía local y manzanas de Zacatlán


Recorrer La Concordia

Después de la comida tocó recorrer la finca.

Primero pasamos por los cultivos de blueberry y después por diferentes áreas del lugar. Caminamos por el bosque, vimos la zona destinada a las fogatas y llegamos al espacio donde están los animales.

Ahí nos entretuvimos bastante con los venados.

También vimos las cabras y, aunque podría parecer un detalle pequeño dentro de todo el recorrido, justamente esas cosas son las que hacen que una visita así se sienta diferente. No estás entrando a un sitio donde solamente hay una actividad programada y después tienes que irte. Hay diferentes espacios y cada uno tiene algo que ver.

También conocimos el área nueva de café y restaurante de Frutos del Bosque, el hotel boutique que forma parte del proyecto de La Concordia.

Ese espacio me gustó mucho porque cambia completamente el ritmo de la visita. Es un lugar tranquilo, rodeado de árboles, donde perfectamente puedes sentarte a tomar un café, platicar un rato y simplemente descansar.

También conocimos el área de golf y la antigua cabaña de los propietarios originales de la finca. Esta última tenía un significado especial para mi mamá, porque desde hacía tiempo tenía curiosidad por conocerla.

Y finalmente terminamos de entender que La Concordia no es solamente una finca de blueberries.

Es un proyecto que combina producción agrícola, gastronomía, naturaleza, hospedaje, experiencias y turismo inclusivo. Gastronomía local y manzanas de Zacatlán


La inclusión como parte del proyecto

Durante el evento también se habló mucho de los reconocimientos que ha recibido La Concordia por su trabajo en materia de inclusión.

La finca cuenta con el Sello Turismo Incluyente de la Secretaría de Turismo y ha sido incorporada al catálogo federal de productos y servicios turísticos accesibles. En 2023 recibió además un reconocimiento como prestador de servicio destacado en inclusión turística durante el Tianguis Turístico.

Y en 2026 recibió el Distintivo de Turismo Comunitario, sumándose a los reconocimientos que ha obtenido el proyecto en los últimos años.

Más que enumerar certificados, creo que lo interesante es ver cómo todo eso se refleja en el lugar. Hay recorridos asistidos, infraestructura y actividades pensadas para que personas con diferentes necesidades puedan disfrutar de la finca.

Eso también explica por qué durante el evento la inclusión apareció varias veces en las conversaciones. Gastronomía local y manzanas de Zacatlán


Descubrir lo que tenemos cerca

Al final, creo que esa fue la parte que más me dejó pensando.

No porque haya salido de ahí con una gran revelación sobre la vida —eso sería demasiado para una visita de sábado—, sino porque sí me quedó claro que todavía hay muchas cosas de Zacatlán que conocemos solamente de nombre.

Sabemos que aquí hay manzanas. Sabemos que hay blueberries. Sabemos que hay bosque, frío y neblina.

Pero cuando conoces el proceso que hay detrás, cuando pruebas los productos, cuando hablas con las personas que los producen y después caminas por el lugar donde todo sucede, cambia la manera de verlo.

Y eso fue justamente lo que me gustó de este Festival de Otoño.

No fue solamente ir a una inauguración.

Fue sentarnos a escuchar, probar lo que se produce aquí, conocer parte de la historia de la finca, recorrer sus espacios, platicar con quienes hacen posible el proyecto y terminar el día con una idea bastante sencilla: Zacatlán tiene mucho más que ofrecer de lo que a veces nosotros mismos alcanzamos a ver. Gastronomía local y manzanas de Zacatlán


Gracias, Silvia

Quiero agradecer especialmente a Silvia, de Finca La Concordia, quien fue quien nos invitó.

Desde que nos hizo la invitación se notaba el entusiasmo que tiene por el lugar y por todo lo que están haciendo. Y creo que ese entusiasmo también terminó contagiándonos.

Llegamos con curiosidad por conocer el Festival de Otoño y terminamos descubriendo muchas más cosas: la historia del blueberry en la región, el trabajo detrás de los productos, los espacios de la finca, Frutos del Bosque, los venados, la comida y, sobre todo, una parte de Zacatlán que muchas veces tenemos mucho más cerca de lo que pensamos.

Gracias, Silvia, por abrirnos la puerta y permitirnos conocer La Concordia de una manera distinta.

Y sí, después de un sábado entre frío, blueberries, manzanas, chayotextle, comida, bosque, venados y buenas conversaciones, uno termina entendiendo un poco mejor por qué vale la pena seguir descubriendo lo que tenemos aquí.

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Preguntas Frecuentes

¿Qué se celebra en el Festival de Otoño de Finca La Concordia?

Es un encuentro que celebra el inicio del otoño, la historia frutícola de Zacatlán, recorridos por cultivos de blueberries y manzanas, degustaciones gastronómicas artesanales y reflexiones sobre el valor del turismo local e incluyente.

¿Qué importancia tiene el blueberry en Zacatlán y Finca La Concordia?

El cultivo de blueberry llegó a la región en 1977 gracias a Norman Carson. Hoy Zacatlán produce cerca de 3,000 toneladas al año en más de 600 hectáreas, destinando un 70% a la exportación y aprovechando el resto en mermeladas, aderezos y experiencias turísticas orgánicas.

¿Qué es el chayotextle y cómo se consume en la Sierra Norte?

El chayotextle es el tubérculo que crece en la raíz del chayote. Forma parte esencial de la gastronomía tradicional de Zacatlán, preparándose en mole de olla, tamales, adobos, salsas, caldos y pipianes.

¿Qué reconocimientos de inclusión turística tiene Finca La Concordia?

La finca cuenta con el Sello Turismo Incluyente de la SECTUR, forma parte del catálogo federal de productos accesibles, fue premiada en el Tianguis Turístico 2023 y recibió el Distintivo de Turismo Comunitario en 2026.

Kristin Bravo

Kristin Bravo

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